Agosto - 2005
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Letras Clásicas


Letras, traducciones y algo más...
Esta semana:

"Light My Fire"
The Doors

"A Whiter Shade Of Pale"
Procol Harum

"Mother"
John Lennon

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LA PRODUCCION
Bajo el lema de "Woodstock, Music and The Fair", se armó un encuentro al aire libre que contaría con pinturas gigantes colgando de los árboles y stands para vender artesanías, además por supuesto de la música, que esta vez estaría protagonizada por Joan Baez, Arlo Guthrie, Tim Hardin, Incredible String Band, Ravi Shankar, Richie Havens, Sly & the Family Stone, Bert Sommer, Sweetwater, Quill, The Who, Canned Heat, Creedence Clearwater Revival, Jefferson Airplane, The Grateful Dead, The Keef Hartley Band, Blood, Sweat and Tears, Crosby, Stills & Nash (& Young), Santana, The Band, Ten Years After, Johnny Winter, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Joe Cocker, Leslie West/Mountain, Melaine, Sha-Na-Na, John Sebastian, Country Joe and The Fish y The Paul Butterfield Blues Band. De inmediato se notó "la mano" comercial del asunto, en el despliegue publicitario. Se pegaron miles de afiches que prometían "Tres días de Música y Amor", amplios terrenos para recorrer, preparar su propia comida, instalar sus carpas, elevar volantines, en fin, disfrutar del aire puro. Con varios meses de anticipación se publicaron anuncios en revistas, se distribuyeron folletos y se creó un sistema para vender con anticipación las entradas por correo, (¿visionarios los muchachos, no?). Este sistema les aseguró 60 mil tickets, por lo que las expectativas estaban en lograr vender otras 25 mil entradas en dos torres dispuestas en los accesos programados después de cercar todo el terreno. Los boletos costaban 8 dólares por día y 18 dólares el abono por las tres jornadas. El festival comenzaría el viernes 15 de agosto y ya desde el fin de semana anterior había comenzado a llegar la gente con sus motos, autos, micros y carpas. El miércoles 13, ya había más de 30 mil vehículos y los jóvenes llegaban en multitud. Todavía no terminaban de montar el gigantesco escenario de 50 metros de ancho por 40 de fondo y 12 de alto, cuando la gente comenzó a desbordar el lugar. Los caminos estaban totalmente bloqueados y a los muchachos no les quedó otra opción que derribar las cercas y entrar sin pagar. La zona era un caos que ni la policía podía controlar. El agua potable se había agotado y los camiones proveedores no podían llegar hasta el lugar por el taco monumental de kilómetros de vehículos. Los 600 baños químicos instalados estaban inutilizables y la gente comenzó a poner en aprietos al hospital de campaña, con casos de personas heridas en sus pies por pedazos de vidrios, otros afectados por insolación o por intoxicación a causa del consumo de drogas. Si bien el uso de marihuana, LSD y otras drogas era "lo más normal" en el lugar, de las 4 mil personas que necesitaron atención médica, sólo 400 lo hizo por consumir LSD de mala calidad.
Cuando comenzaron a llegar los primeros fanáticos, los productores saltaban de alegría, se sobaban las manos y disfrutaban con el signo peso en sus ojos. Pero al verse desbordados, sus castillos de fortuna se les vinieron abajo abruptamente. Tuvieron que conformarse con las 60 mil entradas vendidas por correo y asumir que había que sacar adelante una producción complicadísima que jamás se pensó para 500 mil personas. Pero, hay que destacarlo, el público se portó maravillosamente bien. De hecho, los guardias de seguridad -que se distinguían con una chaqueta en cuya espalda tenía bordada la palomita y la guitarra del símbolo de Woodstock- no tuvieron mayor trabajo. La revista Time hizo un frío balance: "Tres personas murieron por sobredosis de drogas y cientos de jóvenes quedaron reventados en malos viajes causados por LSD de mala calidad. Pero no hubo violaciones, asaltos, robos y ni siquiera una simple pelea, que es mucho más de lo que se puede decir de cualquier evento deportivo en Nueva York City". Hay que aclarar que de las 3 personas que murieron, sólo una falleció por exceso de drogas. Otro fue víctima de una apendicitis y a otro lo atrpelló un tractor. Lo que no dice Time es que también nacieron dos personas en el festival.
Económicamente, Woodstock fue un fracaso. Las cuentas se acumularon, como también las demandas por daños de los vecinos del lugar y los productores terminaron peleados. Lo que los salvó un poco, fue el éxito de la película. Tres horas, seleccionadas de una edición de 120 horas de filmación, acapararon los elogios por el monumental trabajo y por la excelente calidad en imagen y sonido, grabado en 4 pistas estereofónicas.
Pero lo ocurrido allí, en esos tres días, definitivamente sacudió al mundo. Y como siempre, no faltó el que quiso superar lo realizado. Así nació el concierto en Almont, convocado por Los Rolling Stones. Aprovechando que el tema estaba "calientito", se propuesieron cerrar la década con un magno evento el 6 de diciembre de 1969, sólo 4 meses después de Woodstock. Aquí, de frentón se dijo que la entrada era gratis ya que la idea era superar la convocatoria anterior. Si dudas, Los Rolling Stones querían pasar a la historia con este concierto, que tuvo como teloneros a Jefferson Airplane, The Flying Burrito Brothers y Tina Turner, entre otros.
Pero el público de la banda inglesa no se caracterizaba precisamente por practicar la paz y el amor. Conscientes de eso, les asignarn la responsabilidad de la seguridad del lugar a los tristemente célebres Hells Angels (Angeles del Infierno), un grupo de motoristas que seguían a Los Stones donde quiera éstos se presentaran. Eran tipos rudos, de aspecto intimidador. El problema fue que este "grupo de seguridad especializado", funcionaba con alcohol en el cuerpo, detalle que los convirtió en energúmenos. Como era de esperarse, muy pronto comenzaron a ponerse violentos y repelían con saña cualquier intento de algún fan por pasarse de la raya. Se veía fea la cosa, Hasta que ocurrió lo temido. Un "guardia", acuchilló a un fan de raza negra y el concierto se transformó en un caos. La muerte del muchacho convirtió al evento en el más triste de todos los realizados en la época y ayudó a poner sobre los hombros de Los Stones el estigma de banda maldita que ya les seguía desde hace algún tiempo.
Por todo esto, nadie se atreve a poner en duda que Woodstock fue la más grande manifestación de libertad, de paz, de amor y de música que jamás se haya producido en la historia del rock mundial. Las versiones posteriores, sólo han superado a la original en la cantidad de hamburguesas y perros calientes consumidos, materias por las cuales no estoy muy interesado así es que me disculpan si no abundo en detalles.

Francisco Conejera                                  El Cuervo



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